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Este sitio es un Blog Personal, un legado más de Sevillismo. Aun así, está abierto a la participación de todo aquel que lo desee mediante su lectura y/o comentarios.

El Primero en Primera




“Yo sé un himno gigante y extraño
que anuncia en la noche del alma una aurora”

Gustavo Adolfo Bécquer
 
  Acostumbrados estamos los Sevillistas a escuchar oír hablar de esos supuestos “títulos invisibles” que no adornan ninguna vitrina y que consisten en “ser el primero en algo”. Curiosamente, los más oídos, como son “ser el primero en ganar la Copa del Rey” o “ser el primero en jugar la Champions”, son falsos. Ignorancia debida a cambios de nomenclatura y desconocimiento de la historia.

  Hace algún tiempo que me ronda la idea de ir escribiendo la historia de todos y cada uno de los “derbies”. Supongo que ya habrá algo similar publicado, pero es algo que me hace ilusión. El caso es que, repasando la historia de los enfrentamientos entre ambos equipos sevillanos, me he encontrado con hechos que para otros supondrían uno de esos “títulos invisibles” consistentes en “ser primeros en algo”. Sin embargo, no les oigo alardear de estos supuestos “títulos”, bien por desconocimiento de su propia historia o bien por ser simples anécdotas dentro de lo que ha sido la manifiesta superioridad del Sevilla FC en la historia de estos “derbies”.

  “Ser el Primero” es otra cosa, pero aun así, aquí os dejo uno de esos “títulos invisibles” de los que otros alardearían: Ganar el primer derby en primera división.

  En la tarde del día 3 de febrero de 1935, se disputó en el viejo Nervión el primer derby sevillano en la máxima categoría del fútbol español. En la previa, la prensa anunciaba la importancia del encuentro, ya no solo por la rivalidad existente entre ambas sociedades, sino también por el interés que éste despertaba para el futuro devenir del campeonato, ya que el Betis, que se encontraba líder al comienzo de aquella jornada, podría dar un zarpazo casi definitivo en su lucha por el campeonato.

  Aquella temporada 1934/1935, el campeonato de liga estaba compuesto por tan solo 12 equipos, otorgándose dos puntos por victoria y uno por empate. Por lo tanto, tras la disputa de esta décima jornada, solamente quedarían 24 puntos en juego.

  El Sevilla, que había ascendido brillantemente la temporada anterior, disputaba su primera campaña en primera división. Hasta ese momento, se habían disputado 9 jornadas, encontrándose el equipo en el séptimo puesto con 8 puntos (4 victorias y 5 derrotas). En cuanto al balance goleador, el equipo llegaba al derby con 20 goles a favor y 18 en contra.

  El equipo Sevillista mantenía prácticamente el mismo bloque que le había hecho vencer en dos ocasiones al Betis en el Campeonato Superregional (2-4 en el campo del Patronato y 2-1 en Nervión). Sin embargo, aquel Betis, según podemos leer en el diario ABC de ese mismo día 3 de febrero, era una “caricatura” del equipo al que habría de enfrentarse el Sevilla aquella tarde.

  Sobre la dificultad de vencer al Sevilla y la fortaleza del equipo blanco, un par de días más tarde, podíamos leer en el mismo diario las siguientes palabras:

“Por eso ahora, tras vencer al Sevilla – empresa acaso más difícil que derrotar a una selección de Madrid y Athletic Bilbaino-,...”

  En este mismo sentido, se expresaba Antonio Olmedo en su crónica para la edición sevillana del diario ABC.

“El club blanquiverde andaluz, contra el pronóstico casi general de la crítica, ha vencido...”

  Con respecto a dicha crónica de Antonio Olmedo, debemos destacar que no es precisamente un ejemplo de periodismo imparcial. De hecho, Olmedo era seguidor del por aquel entonces Betis Balompié (durante la República, perdió el título de “Real”), aunque por las perlas que nos dejó, más bien pudiera decirse que era anti-Sevillista, tal y como nos muestra Carlos Romero en su Post de 11 de febreo de 2009 “Antonio Olmedo”.

  Continuando con la crónica de Olmedo, el partido fue arbitrado por el colegiado Vilalta, quien “hizo un arbitraje imparcial y enérgico. Le auxiliaron muy bien jueces de línea del Colegio Catalán.”. “Los primeros minutos de esta pugna bético-sevillista fueron de peloteo desconcertado”, con demasiados nervios por ambos “bandos beligerantes”. “A medida que los nervios se aplacaban, el Betis mejoraba visiblemente su juego, mientras que la defensa del Sevilla se descomponía por momentos”.

  Al descanso se llegó con el resultado de 0-2 a favor del Betis, ambos goles anotados por Lecue. El Sevilla había disfrutado de dos claras ocasiones pero, al parecer, en ambos casos el portero bético, Urquiaga, evitó el gol.

  “En el segundo tiempo, el Betis empleó la táctica del cuarto medio, a fin de conservar la ventaja, y esto originó un mayor dominio de del Sevilla”. Sin embargo, “cuando el Sevilla buscaba ansiosamente el goal”, el Betis consiguió el tercer tanto gracias al canario Adolfo a pase de Saro. “Ya hasta el final, nuevos intentos de violencia, sancionados siempre, y nada más”.

  En descarga del Sevilla, también denominado en esta época “equipo merengue”, habría que destacar que Tejada “se lastimó al comienzo del partido”, mientras que Fede, “lesionado durante el primer tiempo, hubo de pasar al puesto de de exterior izquierda”. Debemos recordar que en esta época, no existían los cambios en el fútbol, debiéndose terminar el partido con el mismo once que saltara al campo.

  Por parte del Sevilla, se alinearon Eizaguirre en la portería, Euskalduna y Deva en defensa, Alcázar, Epelde y Fede en la media, y Tejada, Torrontegui, Campanal, Taché y Bracero en la delantera. Por parte del Betis, jugaron Urquiaga, Arezo, Aedo, Peral, Gómez, Larrinoa, Timimi, Adolfo, Unamuno, Lecue y Saro.

  Al término de aquella jornada, el Betis continuaría como “leader”, mientras el Sevilla bajaría un puesto colocándose octavo en la tabla con 8 puntos, cuatro victorias y seis derrotas; 20goles a favor y 21 en contra.

  El Betis acabaría ganando aquella liga de la temporada 34/35. Sin embargo,el Sevilla sería Campeón de España al ganar la Copa de la República, título que en aquel momento, por tradición, historia y prestigio, era mucho más importante que la liga.

Sevilla Fútbol Club..., mi Galatea

  Narra Ovidio en su Metamorfosis el mito de Pigmalión, escultor y antiguo rey de Chipre, quien tras esperar encontrar su ideal de belleza en una mujer a la que convertir en su esposa, decide finalmente dedicarse a la recreación de ese ideal de belleza en sus esculturas. Aunque nos han llegado diferentes versiones sobre este mito, fue básicamente así como Pigmalión creó a Galatea, la estatua de una mujer tan sumamente bella y hermosa, que el escultor se enamoró de ella.

  Pigmalión soñó que aquella Galatea cobraba vida. Aquel frió material del que había sido creada, se ablandaba y desprendía calor, adquiriendo el tacto de un cuerpo humano.
Observe el lector a Cupido y las Mascaras
  Al despertar, Pigmalión descubre ante si a la diosa Afrodita, a quien tantas obras él había ofrecido. Es entonces, cuando la diosa hace realidad el sueño del escultor, dándole vida a Galatea.

“Aquí tienes a la Reina que has buscado. Ámala y defiéndela del mal”

  El mito de Pigmlión ha dado nombre a un principio de actuación, que en psicología se conoce como el “Efecto Pigmalión”. Básicamente, este principio de actuación afirma que las creencias y expectativas que sobre nosotros tienen otros individuos, afectan a nuestra conducta hasta tal punto, que dichas creencias y expectativas tienden a confirmarse.

  Para ilustrar esta teoría con un ejemplo, imaginemos a un niño de unos 4 o 5 años, que diariamente trae una ficha del colegio a casa. La ficha consiste en un dibujo del que tan solo tenemos el contorno en negro sobre fondo blanco, y que el niño debe rellenar con diferentes colores.


  El niño, debido a su edad y su falta de destreza con los lápices y rotuladores, se saldrá del contorno y pintará con trazos muy irregulares en dirección y tamaño, dejando incluso áreas en blanco. Aquí es donde entra en juego el principio de actuación basado en las creencias y expectativas de los padres, quienes pueden tomar dos posturas muy diferentes:
  
  • Reprender al niño una y otra vez con cada ficha que trae del colegio, diciéndole que cada vez pinta peor, que es muy poco cuidadoso y que no progresa para nada. En este caso, ten por seguro que el niño acabará pensando que es realmente torpe y que nunca pitará bien. Nuestras creencias y expectativas habrán determinado su actuación e influido negativamente en su autoestima.
  • Animar al niño y, aunque sea mentira, decirle que cada día se sale menos del contorno del dibujo al pintar y que sus trazos son ya más uniformes. En esta ocasión, el niño se esforzará pensando que realmente lo hace cada vez mejor y creyendo en sus posibilidades. Acabará pintando el dibujo perfectamente.
  Como hemos visto, el efecto Pigmalión puede ser tanto negativo como positivo. Nuestras creencias y expectativas sobre un individuo, pueden determinar en él una actuación en uno u otro sentido. Además, este principio de actuación es aplicable a infinidad de ámbitos tales como el laboral, educativo, social, sentimental... y por supuesto DEPORTIVO.

  No fue Colusso el primer jugador al que le temblaran las piernas mientras subía las escalerillas que dan acceso al terreno de juego de nuestra Bombonera. Tampoco fue el último, aunque quizás, sí fuera el más sincero. Los integrantes de una plantilla son profesionales, pero no por eso dejan de ser jóvenes a los que les pueda influir el murmullo de la grada. No hablamos ya siquiera, de aquellos que insultan y se mofan, ni de las críticas desproporcionadas e interesadas de la prensa, mucho más destructivas aún.

  Comportamientos como éstos, durante un partido, no solamente no ayudan, sino que además, van en perjuicio del equipo. Al estadio se va a animar. Quien no lo entienda así, mejor es que se quede en casita. Allí puede chillar e insultar a todo lo que se menea (si le dejan), sin que ello influya en la actuación del equipo.

  Después, una vez terminado el partido, se puede hacer un análisis de la situación y criticar todo aquello que se crea oportuno, siempre con ánimo de ayudar, aunque ello suponga discutir el trabajo de muchos, desde el presidente hasta los jugadores. No en vano, la afición Sevillista es soberana y plural.

  Sevilla Fútbol Club..., tú has sido la Galatea de una afición que soñó con tu despertar durante más de 50 años. Eran Sevillistas que nunca dejaron de creer en que ese Escudo, que pareciera inerte, despertara de su letargo. ¿Alguien duda que las creencias y expectativas sobre el equipo, que la grada tenía hace unos años, no fueran pilares fundamentales en los éxitos del Club? 

“Aquí tienes a la Reina que has buscado. Ámala y defiéndela del mal”

 Sevilla Fútbol Club..., sabes que desde hace 122 años, miles de corazones Sevillistas han estado latiendo y bombeando cada gota de sangre, con el único fin de oxigenar y alimentar ese Escudo. Y a fe que lo han conseguido. Han latido para tí en los buenos momentos, pero cuando con más fuerza lo han hecho, ha sido cuando más lo necesitabas. Nunca te abandonaron a tu suerte, siempre esperando a su Galatea.

  Sé que tarde o temprano, despertarás de este pequeño letargo deportivo. Para los tuyos, daría igual que tardases una semana u otros 50 años. No dejaremos de soñar, ni mi corazón dejará de bombear sangre hacia ese otro gran corazón que es tu Escudo. Y no estaré solo. Tienes razón amigo; seremos TODOS los Sevillistas, como ha sido siempre, desde hace 122 años.

“Aquí tienes a la Reina que has buscado. Ámala y defiéndela del mal”



P.D. Ahora vuelve a leer el título de este post, pero marcando los tiempos. Hazlo como si estuviera escrito en un pentagrama o como si leyeras poesía pura. Recréate en la belleza de ese nombre y guarda fuerzas para mañana.

La Creatura

"Tengo tanto amor y tanto odio en mi corazón, que si no puedo satisfacer al uno, daré rienda suelta al otro”

  Esta frase la hubiese querido acuñar hasta el mismísimo Sigmund Freud, aunque en realidad, pertenece a Mary W. Shelley, autora de Frankenstein o el Moderno Prometeo. Sin pretender entrar en un análisis literario de la obra, lo cierto es que Shelley nos ofrece en ella un autentico tratado de psicología, el cual nos haría entender el comportamiento de tantas y tantas “creaturas”.

  Aunque a Mary Shelly ya le venía de familia, su capacidad de imaginar y componer se forjó durante su infancia, tal y como ella misma nos cuenta en la introducción de su obra para la edición de Standard Novels.

"De niña viví principalmente en el campo, y pasé bastante tiempo en Escocia. Visité con frecuencia los lugares más pintorescos; pero tenía mi residencia habitual junto a las orillas vacías y lúgubres del Tay, cerca de Dundee. Ahora las califico de vacías y lúgubres; entonces no eran así. Eran el nido de la libertad, la región placentera donde, inadvertida, podía conversar con las criaturas de mi fantasía. En aquel entonces escribía..., pero en un estilo de lo más vulgar. Fue bajo los árboles de los parques pertenecientes a nuestra casa, o en las peladas faldas de las cercanas montañas, donde nacieron y se criaron mis autenticas composiciones, los vuelos etéreos de mi imaginación."

   Volviendo a la frase del principio, ésto es, más o menos, lo que le vino a decir el engendro a su creador, el Dr. Frankenstein, al pedirle una compañera. La “creatura”, que como todo el mundo sabe es el término culto del vulgar “criatura”, le reprocha al Dr. Frankenstein el haber creado un ser tan horrendo. Por ello, le pide (más bien le chantajea) a su creador “una mujer con la que poder compartir los afectos necesarios para su existencia”, bajo la siguiente justificación:

“Soy malvado porque soy desgraciado”


   El Dr. Frankenstein, accede a crear una compañera para la “creatura”. Con tal fin, se instala en una de las islas Orkney en Escocia, no sin antes haber recorrido parte de Gran Bretaña, pasando por Oxford, Londres, Derby, Perth o las Highlands. Sin embargo, una vez instalado y presto para ejecutar su nueva creación, al sentirse vigilado, ve al engendro tras la ventana. La maldad y la traición estaban escritas en el rostro de la “creatura”, por lo que decidió romper su pacto con aquel "demonio".

   La historia de Shelley continúa magistralmente hasta el final, aunque el resto no es relevante del todo para aquello de lo que os quiero advertir. No obstante, os recomiendo encarecidamente la lectura de esta novela, obra de arte de la literatura en lengua inglesa.

Sras. y Sres:

Quedan advertidos. Hay muchas “creaturas”, engendros sin un amor correspondido, sin un “cluz” que satisfaga los afectos necesarios para su existencia. Son por ello desgraciados, y como consecuencia, son malvados. Culpan a aquel a quien hacen el único motivo de su existencia, aquel que fuese y siempre será el primero.

  No son todos, pero sí muchos. Estos días aprovechan y salen de su letargo. Contarán historias e intentaran embaucaros con la palabra. No os dejéis chantajear, ni mucho menos os sintáis ofendidos. Ya otros (personajes borbollescos, hernandezcos, olmedescos...) lo han intentado antes sin éxito.

Nosotros a lo nuestro.

Jenaro el de los 14. Cálculo de Probabilidades

  Un buen día, felicitaron a una compañera en el trabajo colocando carteles por toda la sala. El merito, según se podía leer en aquellos carteles, consistía en que todos los días a las nueve en punto de la mañana, la trabajadora estaba sentada en su puesto con su ordenador encendido y todas las aplicaciones necesarias abiertas. Ni corto ni perezoso, tras ver aquellas felicitaciones, me dirigí a mis superiores solicitando mi correspondiente felicitación. Éstos, con cara de asombro, me preguntaron:

“¿Donde está tu merito Terentíssimo?”

  Yo, totalmente ilusionado e imaginando ya esos carteles en los que me felicitaban por mi buen hacer, les contesté:

“Pues miren, yo todos los días a las nueve en punto de la noche, tengo todas las aplicaciones cerradas, el ordenador apagado y casi que ya estoy saliendo por la puerta, mientras otros compañeros se quedan unos minutos extras”

  Para mí, aquello tenía el mismo merito. Yo era igualmente puntual y eficaz a la hora de terminar mi jornada laboral que mi compañera a la hora de comenzarla. Mis superiores no sabían que responder y me mandaron volver a mi puesto. Al rato, me llamaron y me dieron una serie de explicaciones para justificar mi no felicitación. ¡Qué desilusión!.

  Con la quiniela pasa lo mismo. Aunque pueda parecer igualmente difícil acertar los 14 que fallar los 14, la verdad es que no es así. Está claro que una vez terminada la jornada, solo habrá una columna ganadora entre esas 4.782.969 columnas posibles que vimos en el post anterior, mientras que sin embargo, habrá 16.384 columnas con cero aciertos.

  A continuación, se muestra una tabla donde se recogen esos 4.782.969 columnas que podemos apostar, junto con el número de ellas con 0, 1, 2,...y 14 aciertos, una vez finalizada la jornada.

Aciertos
Columnas
0
16.384
1
114.688
2
372.736
3
745.472
4
1.025.024
5
1.025.024
6
768.768
7
439.296
8
192.192
9
64.064
10
16.016
11
2.912
12
364
13
28
14
1
Total
4.782.969

  A partir de esta tabla, podemos extraer las probabilidades “teóricas” de tener X aciertos tras sellar una de esas casi cinco millones de columnas posibles.
AciertosColumnasProbabilidad
0
16.384
0,34255
1
114.688
2,39784
2
372.736
7,79298
3
745.472
15,58597
4
1.025.024
21,43071
5
1.025.024
21,43071
6
768.768
16,07303
7
439.296
9,18459
8
192.192
4,01826
9
64.064
1,33942
10
16.016
0,33485
11
2.912
0,06088
12
364
0,00761
13
28
0,00059
14
1
0,00002
Total
4.782.969
100%

  Como podemos comprobar, si sellamos una columna simple, lo más lógico sería tener entre 2 y 8 aciertos. Sin embargo, sabemos que no todas las columnas son igualmente probables, ya que la Quiniela no es un juego totalmente de azar como puedan serlo la Primitiva, Lotería, Euromillón, etc.

Es aquí, donde radica el encanto de las quinielas para todos aquellos amantes del fútbol, ya que al factor suerte hay que añadir una serie de factores, en principio ajenos al azar, que condicionan los diferentes signos del boleto. Estos factores serían:

La calidad de los equipos en un partido concreto del boleto.
El estado de forma de estos equipos.
La condición de local o visitante.
El Nº de signos seguidos (ya lo veremos)
etc.

Despido Libre

  Vivimos en una sociedad donde de momento (todo se andará), sus miembros tienen acceso a una sanidad y una educación Publicas y Gratuitas. Son conquistas sociales, pilares fundamentales de esta sociedad democrática a la que algunos denominan “sociedad del bienestar” (¿?), que han dejado atrás aquella España clasista de caciques y señoritos. La Constitución Española, garante de una serie de derechos fundamentales, recoge también en su art. 35 el Derecho al Trabajo. Distinto es que los gobiernos, el volumen burocrático, los poderes en la sombra y un largo etcétera, no sepan, no puedan o no quieran articular los mecanismos necesarios para que la población acceda a este derecho.

Art. 35

1.       Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.
2.       La ley regulará un estatuto de los trabajadores.


  Marcelino ha sido cesado en sus labores como entrenador del Sevilla FC. Es la consecuencia de que en España también exista el Despido Libre y por este camino, casi gratuito. A Marcelino se le pueden achacar una serie de cosas más o menos discutibles (aquí cada uno es de su padre y de su madre), como si da el perfil requerido para un club grande, si tiene el don de mando necesario en el vestuario, la capacidad de concentrar la atención, la táctica empleada, el uso o no de tal jugador, etc. Sin embargo, no podemos negar su compromiso, trabajo y dedicación hasta el último momento.

  Evidentemente, en fútbol mandan los resultados y si estos no llegan, la cuerda siempre se rompe por el mismo lado. No discuto el cese de Marcelino, ya que ni una SAD funciona como una empresa privada (aunque la profesionalización de ésta casi lo exija así), ni el rumbo del equipo avalaba su continuidad. Esperamos que el cambio de entrenador deje al Club a final de temporada donde todos deseamos verlo.
Marcelino se va, pero supongo que no lo hace con una mano delante y otra detrás. El dinero que se mueve hoy día en el mundo del fútbol hace que una gran mayoría de los que viven de él puedan jubilar a sus propios hijos. Le deseamos toda la suerte del mundo al anterior entrenador en su carrera profesional.

  A mí, los que realmente me preocupan son esos otros “Marcelinos”, personas igualmente trabajadoras, con hijos y otras cargas familiares, con hipotecas y pagos ineludibles cada mes. Son mujeres y hombres a los que el despido libre y casi gratuito está convirtiendo en víctimas de esta crisis. Realizan su trabajo con esfuerzo, sin que dependan de ningún tanteador del que deban dar cuentas. Sin embargo, sí dependen de otros marcadores, los que muestran la tabla de resultados de empresarios a los que solamente les interesan los beneficios, sin importar si un trabajador se deja la salud o la vida cada día en su puesto de trabajo. Y lo peor es que estas mujeres y hombres están indefensos (o tal vez no), ya que no pueden cambiar de sistema táctico, ni alinear a otros jugadores. Solamente les cabe esperar.

  Con suerte, son despedidos de forma improcedente y al menos, dependiendo de su antigüedad, obtienen una “buena” indemnización y la correspondiente prestación por desempleo. Sin embargo, mucho me temo, que la gran mayoría de los actuales desempleados se encuentran en peores condiciones, con prestaciones a punto de finalizar o ya extinguidas, con indemnizaciones irrisorias (más aun para la patronal) y con empresarios que no han cotizado por ellos lo que debieran.

  Una empresa privada solo busca beneficios económicos y le da exactamente igual lo buen trabajador que uno sea. Un club debe buscar como primer objetivo beneficios deportivos, lo que puede llegar a justificar el despido de un excelente trabajador.

Participación en la Red Blanca y Roja

  Tras mi participación en el programa de SFC Radio “La Red Blanca y Roja” ayer viernes día 3, quisiera aprovechar este post para expresar mi agradecimiento a todos los que de algún modo forman parte del mismo. Sinceramente, ha sido un inmenso placer y todo un honor vivir esta experiencia. Nunca pensé que fuera a participar en este programa en el que todos aquellos que tratamos de engrandecer aun más si cabe a nuestro Club, desde la tribuna que nos ofrece Internet, podemos dar a conocer nuestro sitio y expresar nuestra opinión en clave Sevillista.

  Aunque no quisiera olvidarme de nadie, me gustaría dar las gracias especialmente a Mayte Carrera, José Ramón y Santi Mora (aunque no pudiera estar en persona) por la labor que realizan al frente del programa y por haberme hecho sentir en familia, tras los pequeños nervios iniciales. Gracias también a Miguel Ángel por su siempre grata compañía (especialmente ayer) y por su ayuda en mis primeros pasos con el blog. Gracias también a Mati Herrera, la “culpable” de que me decidiera a crear este blog (¡Qué razón tenías Compi!). Y por supuesto, gracias al Club y en especial a sus empleados en el Control, a los oyentes, a los que participaron con sus mensajes, a la Blogosfera Sevillista que da sentido a este programa, a Antonio Hermi por su ayuda desinteresada y al Grupo de Guardianes de la Memoria, faro que ha guiado mi trabajo estos últimos meses.

  Finalmente, para no dejarme a nadie en el camino, muchas gracias a Todo el Sevillismo.

¡¡¡Qué Grande Eres Sevilla!!!





*Os dejo un enlace al Podcast del Programa por Paco Jiménez.

Jenaro el de los 14. La Columna Ganadora

  Para saber el número total de columnas diferentes que se pueden formar con los tres signos (1, X y 2) con los que podemos pronosticar el resultado de un partido, debemos acudir a la rama de las Matemáticas llamada Combinatoria.  No profundizaremos aquí en el estudio de esta especialidad, ya que ni somos expertos, ni es necesario para el fin que perseguimos.

  Sin embargo, si diremos que la respuesta a nuestra pregunta la encontramos en lo que en Combinatoria se conoce como “Variaciones con Repetición”, cuya fórmula es VRNK = NK, donde “N” sería igual a 3 (nº de signos posibles -1, X, 2- y que se pueden repetir a lo largo de una columna) y “K” sería igual a 14 (nº de partidos que conforman un boleto, si obviamos el pleno al 15).
  Por lo tanto, el número de columnas diferentes que podemos formar sería igual a 3 elevado a 14 (314), es decir, nada más y nada menos que 4.782.969 columnas.
  De esos casi 5 millones de columnas, solo una coincidirá con la columna ganadora de la jornada. Visto así, la posibilidad de obtener 14 aciertos sería de 1 entre 4.782.969, lo que a priori es totalmente desesperanzador.
  No obstante, como iremos viendo a lo largo de esta serie de posts, aunque las posibilidades de emular a Jenaro son ínfimas, no nos debemos desilusionar.

Con la que Está Cayendo...

  Magnífico artículo, La Demanda Solvente, el que nos regala hoy Ravesen. A medida que uno lo va leyendo, se va encendiendo más y más, hasta casi llegar a la auto-combustión. Me da que pensar y me lo llevo al terreno del fútbol, más concretamente a cómo afecta esta crisis inducida al socio Sevillista a la hora de renovar su abono.

  No voy a entrar en si la culpa fue de los banqueros o de los políticos, mientras algunos de estos con copa y puro en la mano, bailan y cantan aquello de “la culpa fue del cha cha cha…”. Digamos que la culpa fue del mercado, personas sin escrúpulos capaces de comprar opciones de futuro sobre el valor de granos y cereales, a sabiendas de que éste juego tiene a países enteros con niños muriendo de inanición.

  Esta vez sin embargo, el juego se les ha ido de las manos. Han llegado demasiado lejos en su afán de llenarse los bolsillos y acumular poder, con lo que casi rompen su propio juguete. Pero claro, aquí está “papá ciudadano” para arrimar el hombro. Al no haber grandes beneficios que privatizar, socialicemos al menos las deudas de entidades financieras y organismos varios. ¡Eureka!, solucionado. Subamos todo tipo de impuestos, negociemos impongamos una reforma laboral más favorable para nuestros intereses, recortemos beneficios sociales… y sobre todo, acojonemos al personal, no sea que se nos subleve.

  En fin, volviendo a lo que nos ocupa, con la que está cayendo es casi imposible llenar el estadio cada domingo. Son muchos los que se han visto obligados a no renovar su abono, mientras otros tantos hemos tenido que financiarlo e incluso cambiar a una localidad más económica. Por cierto, si encima ésta localidad está junto a una valla de separación, prepárate a ver fútbol codificado.

  Por mi parte, yo eximo al Club de toda responsabilidad (excepto en lo de las vallas). No creo que el Sevilla FC sea el culpable de la continua escalada de precios en todos los ámbitos, mucho menos de la maldita crisis que atenaza a la sociedad. Más bien, lo considero una victima más del mercado, aunque hasta cierto punto haya puesto su granito de arena a la hora de alimentarlo, eso sí, ni más ni menos de lo que lo haya hecho todo aquel que ha solicitado una hipoteca en condiciones abusivas y sin ser consciente de sus verdaderas posibilidades.

  Si queremos un Club poderoso, éste debe apoyarse en un presupuesto millonario, pero para ello debe recaudar grandes cantidades en concepto de abonos. Claro, también habrá que jugar la Champions, fichar bien, comprar mejor…y por supuesto, conseguir un reparto justo y equitativo de los derechos de televisión, ya que sin ello por mucho que engroses el presupuesto, siempre habrá un par de clubes que con tu propio dinero, aquel que tú generas, estarán por delante.

  Las siguientes imágenes muestran un tríptico con el que se ofrecía la financiación de los abonos de la temporada 90-91 por parte del Banco Mediterráneo. Lo tengo guardado en una de mis cajas de recuerdos Sevillistas. El caso es que, me ha dado por mirar en Internet que fue de aquella entidad, pero empiezas a saltar de un link a otro, a leer noticias y comentarios en diversos foros, para finalmente acabar asqueado y dejarlo.