Estáis Matando Nuestro Fútbol
Desde la Asociación de Sevillistas en la Red Pepe Brand, queremos mostrar nuestra más enérgica protesta por el maltrato en forma de horarios que está sufriendo el fútbol español en general y el sevillismo en particular.
Estamos cansados de ver estadios vacíos, cansados de horarios sin sentido, hartos de que no se mire por lo que realmente mueve este mundo, que son los aficionados.
El Sevilla ha jugado un Lunes Santo, en una misma semana lunes y viernes, en horarios casi de madrugada o en plena jornada laboral, jugará un día de Cabalgata de Reyes a las 22 horas... entendemos que si quisieran hacerlo peor sería imposible.
Aficiones como las del Rayo Vallecano también han mostrado su malestar por lo que entendemos es un sinsentido en lo que están convirtiendo nuestro fútbol.
Es complicado encontrar un niño hoy en día en un estadio, los aficionados se plantean seriamente renovar abonos con antigüedad de años por no poder asistir semana tras semana a ver al equipo de sus amores, ese que jugaba los domingos a las 5 de la tarde o como mucho el sábado en horario nocturno.
Pedimos también a nuestro club que transmita esta queja a quien corresponda y haga ejercer la defensa de los derechos de sus abonados que se sienten indefensos ante lo que estiman es un atropello constante al fútbol y al Sevillismo en particular.
Subasta Arte y Voluntariado (Asociación Entre Amigos de Sevilla)
LA HISTORIA DEL MAUSOLEO A PACO ALBA, SPENCER Y TORNERO
“Un pueblo sin memoria es como un árbol sin raíces, que tiende irremisiblemente a torcerse hasta convertirse en un columpio”.
Hoy, 8 de junio de 2012, se ha saldado una deuda. Una deuda que se contrajo hace exactamente 84 años. El Consejo de Administración del SEVILLA F.C. con su Presidente a la cabeza ha dado, una vez más, muestras de tener con su historia algo tan poco común en nuestros días como es la SENSIBILIDAD.
Por ello desde nuestra más profunda pasión sevillista mostramos nuestra mayor gratitud.
Presidente: gracias.
Esta historia comenzó hace unos años cuando este grupo de investigadores sevillistas se topó, escudriñando en viejas hemerotecas, con un recorte en prensa alusivo a la futura realización de un monumento al jugador Spencer en el nuevo campo que el Sevilla F.C. estaba construyendo, en la avenida de Eduardo Dato en el barrio de Nervión. El documento es de 1928.
Este es el suelto periodístico:
El Imparcial 01.07.1928
Poco tiempo después, nos encontramos con la amarga queja de un sevillista (M. Romero Jiménez) escrita en la sección de cartas al director que publicaba el diario ABC de Sevilla en 1932
La reproducimos a continuación sin más comentarios porque habla por sí misma.
ABC de Sevilla, 28.01.1932
Como habrán comprobado a Spencer se unía Paco Alba, con lo que ya eran dos los homenajeados en el supuesto monumento.
En alguna que otra ocasión referimos el asunto al Presidente y su respuesta siempre fue la misma;
-Pónganme delante el acta de ese acuerdo de la directiva sevillista y cumpliremos ese compromiso heredado…
Así las cosas, con la creación del Área de Historia del Sevilla F.C. tuvimos acceso a los antiguos libros de actas hasta que la descubrimos.
ACTA DE 8 DE JUNIO DE 1928
-Extracto-
Acta de 8 de junio de 1928
El Sr Matta recaba para la Comisión Deportiva a la que pertenece la iniciativa de organizar y erigir en el nuevo campo un homenaje a la memoria de los antiguos deportistas que pertenecieron a este Club, Sres Alba, Tornero y Spencer, que pudiera ser un mausoleo colocado en sitio preferente que perpetúe el recuerdo de tan llorados sevillistas.
Así se acuerda.
Se recoge en el acta todo lo informado en la prensa, añadiéndose además la figura del jugador Tornero. Posiblemente estamos ante los tres primeros jugadores sevillistas que comenzaron a sacar su abono allá por las tribunas de la Gloria, en el tercer anillo. Los tres fueron jugadores, los tres murieron jóvenes, y los tres sembraron de luto y conmocionaron el corazón sevillista por aquellos años.
No se dudó ni un instante por parte del Club en llevar a cabo el compromiso adquirido 84 años antes. Varias han sido las reuniones con los autores de la obra y los departamentos del Club. Muchas las horas dedicadas a investigar sobre nuestros insignes personajes y muchos los momentos para intentar transmitir a los autores del monumento lo que significaron para el sevillismo de su época y que hacen, sin duda, que merezcan el reconocimiento que hoy se les hace.
Hoy, aquel acuerdo de 8 de junio de 1928 se ha hecho realidad.
En lugar preferente, como quedó escrito.
Para la eternidad.
Tornero aparece en la disciplina sevillista en una sola temporada, la 1916/17, tras llegar desde Italia donde cursaba sus estudios y donde practicó y desarrolló una genuina forma de jugar al fútbol.
La técnica y el estilo que aporta tras su estancia en el extranjero le hacen obtener la capitanía desde un primer momento. Jugaba de medio centro.
En aquellos años el capitán de un equipo ostentaba una consideración distinta a la que tienen hoy en día. El capitán, además de elegir la alineación, debía convocar a los jugadores; hacerles estar a su hora y debidamente equipados en el partido; proponer la táctica de juego y dar las instrucciones precisas desde dentro del campo para que se llevasen a cabo. Tenía que ser verdaderamente bueno para llegar y ser nombrado capitán. Áurea torera tenía su figura.
En enero de 1917 contribuyó a obtener la Copa de Sevilla frente al Eterno Rival.
También fue decisiva su intervención en la final del Campeonato de Andalucía, donde el Sevilla F.C. ganó por cuatro tantos a cero al Recreativo de Huelva, obteniendo por primera vez el título de Campeón andaluz.
Tras este partido, Tornero decide dejar el fútbol "cortándose al coleta" si bien, el retiro duró poco pues es convencido por el presidente Paco Alba para que volviese a los terrenos de juego.
Participó en la primera semifinal del Campeonato de España frente al Madrid F.C.
A pesar del severo correctivo en el primer partido jugado en Madrid (ocho a uno para los madrileños en la tarde del 11 de marzo de 1917) la prensa madrileña elogió el juego sevillista que comenzaba a despuntar en el panorama futbolístico español y que difería mucho de aquel Sevilla, de fútbol más primitivo, que había jugado en Madrid años antes. Sin duda Tornero contribuyó a ello.
En el partido de vuelta en Sevilla el 18 de marzo de 1917, a las cuatro de la tarde en un Mercantil abarrotado de público y con la Giralda como testigo, se produjo la hazaña. Los espectadores presenciaron una tarde memorable comparable sólo a una tarde grande en la Maestranza.
Contra todo pronóstico el Madrid clavaba la rodilla por primera vez ante el Sevilla F.C. Juanito Tornero dirigió con sabia precisión el juego de los equipiers sevillistas hasta llevarlos a la cima de la Gloria.
Spencer fue el goleador aquella tarde en la que tras el partido los aficionados pasearon a hombros a Tornero por los terrenos del Prado de San Sebastián.
Coincide este partido con la llegada de Kinké a Sevilla. El gran Armet había visto el primer partido en Madrid, quedando sobrecogido por esa forma singular de jugar a pesar de la derrota. Unas pequeñas indicaciones del delantero catalán sirvieron para el triunfo.
En el verano de 1917, Juanito Tornero muere al contraer unas fiebres tifoideas tras bañarse en una charca en Aznalcollar.
Tras su muerte, el periodista deportivo Antonio Olmedo le dedicó estas sentidas palabras:
“A la temprana edad de 23 años, ha fallecido el notable jugador de football y querido amigo Juan Tornero.
Cuando cundió por Sevilla la noticia, causó honda emoción. Tan irreparable perdida la sentirán sus amigos y enemigos (si alguno de estos tenía) por mucho tiempo.
Era Juan de carácter afable, y por ello entablaba amistad con todos cuantos trataba, por sus bellas cualidades y compañerismo.
Ingresó en el Sevilla F.C., fue nombrado capitán del equipo, y debido a sus grandes conocimientos hizo florecer esta Sociedad, consiguiendo, gracias a sus acertadas disposiciones, grandes triunfos para su equipo en la temporadas pasada.
Todavía tienen los aficionados en la memoria el triunfo de Tornero en el segundo partido eliminatorio del Campeonato de España entre el Madrid y el Sevilla, en el que este equipo ganó brillantemente.
Juan Tornero salió aquella tarde en hombros de sus admiradores.
Si mi modesta pluma supiese expresar cuán gran jugador y amigo para todos ha sido el malogrado Juan Tornero, no tendría suficientes planas el periódico para estamparlo.
Enrique Gómez Muñoz (Spencer) nació en marzo de 1898 en la trianera calle Orilla del Rio, hijo de Carmen y de José -práctico del puerto-, siendo bautizado en la pila de los Gitanos de la Real Parroquia de Santa Ana.
Sin duda estamos ante la quintaesencia de la escuela sevillana o sevillista de fútbol. En su poder estuvo la gracia en el juego, el don del dribling, el regate elevado a su máximo esplendor, la agilidad en el salto, el mortífero disparo a media y larga distancia, el espectáculo más absoluto.
Nadie jugó ni jugará como él.
Fue el primer internacional del fútbol andaluz en partido disputado frente a Portugal en el campo de la Avda. de la Reina Victoria en diciembre de 1923.
Spencer fue, junto a otras cuatro o cinco almas tocadas por la gracia divina de eso de saber tratar la pelota con elegancia y clase, el que creó una de las líneas de ataque más sorprendentes y admiradas de la historia futbolística española: la Línea del Miedo.
Inició, siendo un niño, su carrera futbolística como defensa en el modesto Victoria F.C. pasando luego por el Athletic Club de Sevilla y el Recreativo de Sevilla desde donde llegó a los 15 años a la disciplina sevillista ocupando el puesto de interior derecha.
El 22 de marzo de 1915 en la final de la copa Duque de Santo Mauro en San Fernando inventó la chilena marcando un gol de tan peculiar manera. Cuentan las crónicas que aquel gol fue ovacionado por el público gaditano con delirio, acompañándose de los acordes de la banda de infantería de Marina que rompió a sonar y de muchos “hurras” a Sevilla.
Un año más tarde, en 1916, dio otra tarde de gloria que le encumbró a la categoría de héroe entre la hinchada sevillista. Se jugaba en el campo del Mercantil la semifinal del Campeonato andaluz frente al Recreativo de Huelva. A falta de un minuto para concluir el encuentro, en la última jugada del partido, Spencer realizó una jugada de ensueño que concluyó con un gol de antología. Se echó el equipo a la espalda y el sólo se inventó el prodigio. Saliendo desde su área, inició un slalom sorteando a contrarios que salían a su encuentro a base de driblings y regates por la banda derecha a velocidad de vértigo, lanzando desde larga distancia un obús que penetró por la escuadra onubense. Imparable, magnífico, sublime, narraron las crónicas.
El público en pleno éxtasis y en un estallido de felicidad se lanzó al terreno de juego para abrazar al jugador e intentar pasearlo a hombros. Spencer tuvo que refugiarse en la pequeña grada con palcos que formaba la trasera de la caseta del Mercantil ante la avalancha de aficionados que se le venía encima. Era casi un niño.
A veces, cuando la necesidad del equipo lo requería, ocupaba el puesto de portero mostrando unas aptitudes encomiables. Otras veces aparecía en competiciones atléticas quedando siempre en destacado lugar.
Estuvo trece temporadas en el Sevilla F.C. con dos breves estancias en Oviedo y en el Español de Barcelona. En el Sevilla F.C. sumó nueve Campeonatos de Andalucía que propiciaron para el equipo sevillista el apelativo del Eterno Campeón de Andalucía.
Tuvo el honor de marcar el primer gol para el Sevilla en el Campeonato de España en 1917 y consiguió el primer triunfo en dicho Campeonato ante el Madrid F.C. en un equipo que estaba capitaneado por Juan Tornero y bajo la presidencia de Paco Alba.
Enrique Gómez Muñoz y sus compañeros del Sevilla Football Club preparaban el partido de vuelta de la eliminatoria del Campeonato de España de 1926 que debía enfrentarles al Real Madrid. Unas fuertes molestias abdominales le hicieron tirarse al suelo de su Reina Victoria. Maldecía su suerte pues quería jugar ese partido a toda costa. Al día siguiente se resintió con agudos dolores. Trasladado a la clínica del Dr. Cortés se decidió su intervención quirúrgica. Cuando supo que tenía que ser operado, Spencer pronunció la siguiente y apasionada frase; “ojalá que este dolor me hubiese dado después del partido”… Sevillista hasta la muerte.
El domingo, 14 de marzo, a las diez y media de la mañana se produjo el fatal desenlace. Por la tarde sus compañeros tuvieron que jugar el partido rotos de dolor.
A su entierro acudieron miles de aficionados para acompañar al féretro que fue portado por sus compañeros y por los jugadores madridistas que, cariacontecidos, también estaban presentes. Se habían quedado en Sevilla para asistir al entierro de su admirado rival y no por ello menos amigo. Cientos de telegramas se enviaron desde todos los puntos de la geografía española. Decenas de coronas llegaron al camposanto sevillano. Todos los periódicos nacionales, se hicieron eco de la triste y luctuosa noticia. Sevilla entera lloró.
Ricardo Zamora, el mítico portero dijo de él en sus memorias:
“He aquí el mejor footballer que ha dado el fútbol andaluz. De la escuela del gran Armet fue éste el alumno más aventajado. Poseedor de magnífico toque de balón; perfecto al amortiguar y retener la pelota; hábil al avanzar por driblings preciosos y elegantes; flexible y agilísimo en el salto; certero en el remate de cabeza y brillante en el disparo. Spencer completaba, resumía un tratado o compendio del bien jugar.
En pleno triunfo, en el apogeo de sus facultades desapareció. Rápida y traidora enfermedad lo arrebató de entre nosotros, perdiendo Andalucía su figura más saliente y representativa.”
El 14 de octubre de 1.905 culmina el largo proceso fundacional del “Sevilla Football Club”.
La entidad nace impregnada del espíritu regeneracionista de sus socios, mayoritariamente jóvenes españoles que se han formado en el extranjero y que están influenciados por las más modernas corrientes de pensamiento europeas que ven en el deporte –y en el fútbol- el vehículo ideal para la recuperación del país, mediante la mejora de la salud y la higiene de la juventud.
Este objetivo aperturista y social se plasma en los primeros estatutos de la entidad, uno de los pocos existentes en España que expresamente recoge este interés.
Son la modernidad, el progreso y el ideal europeísta lo que propugnaban los jóvenes “sportsmen” del Sevilla Football Club, comprometidos con las elites intelectuales del país.
Así las cosas, en 1914, accede a la presidencia del club decano Francisco Javier Alba y Alarcón, Paco Alba. Había nacido en 1890 y fue socio oficializador y destacado jugador de los primeros tiempos, ocupando en la primavera de 1908 un puesto en la directiva como capitán del primer equipo.
Desde el principio se da cuenta de la importancia del fútbol y de lo que este deporte significaría años más tarde.
Fue un hombre polifacético y con gran talante organizativo, lo que le condujo a desempeñar el cargo de primer presidente de la Federación Regional Sur de clubs de fútbol, y su gran labor federativa fue decisiva para la creación del Campeonato de Andalucía.
Con él como máximo mandatario, el “Sevilla Football Club” quedará definitivamente consolidado en lo institucional y en lo deportivo, como el más destacado de Andalucía y máximo representante del fútbol del Sur a todos los niveles.
Entre los méritos atribuibles a Paco Alba cabe señalar la refundición de los estatutos y reglamentos inspirados en los del F.C. Barcelona, en la asamblea celebrada el 27 de junio de 1914.
También se alcanzan los primeros éxitos deportivos en la Copa de Andalucía, se arrolla -deportivamente hablando- a todos los rivales de alrededor, se produce la llegada de Kinké y el nacimiento de la escuela sevillista, se forma la línea del miedo, integrada por Escobar, Spencer, Kinké, León y Brand, a quienes se unen elementos valiosísimos como Ocaña y Herminio.
Paco Alba valla y remoza el campo del Mercantil e inaugura el campo de la Avenida de la Reina Victoria, donde se disputará el primer partido internacional de la selección española en nuestra ciudad, contra Portugal, así como la primera final de Copa de España.
En su faceta periodística y bajo el seudónimo de “inside right” (interior derecha) realiza una labor de defensa a ultranza de los intereses de su Sevilla como pocos han realizado a lo largo de nuestra historia.
Su presidencia llegó en tiempos difíciles puesto que ya los gastos eran numerosos y los ingresos escasos, ello conllevó a que Paco Alba y su grupo de directivos estuviesen continuamente buscando recursos para poder salir adelante.
En abril de 1921, Paco Alba fallece, un año después de dejar la Presidencia, pero en plenitud de su sabiduría y madurez personal, cuando el Sevilla Fútbol Club más fuerte crece.
El cariño del popular Paco Alba para con el Sevilla era tan intenso que cuando conoció su incurable enfermedad a la edad de 30 años, no dudó en permanecer al pie del cañón viviendo su esperado final con una dignidad fuera de lo común.
Con motivo de su muerte, quien fuera jugador de los primeros tiempos, presidente y amigo entrañable de Paco Alba, Carlos García Martínez escribió la siguiente carta en su memoria:
"Paco, el popular Paco Alba, era una institución sevillana. Dedicado desde sus más cortos años a la propaganda intensa del "sport", en él descansaba y él era el propulsor entusiasta de las más variadas iniciativas. Predicando con el ejemplo, no se detenía en obstáculos de ningún género; fiel a su convencimiento de que la salvación de España estaba en la vigorización de la raza, fue el alma mater del fútbol sevillano y el más experto y constante cultivador de todos los ejercicios de educación física. Ha muerto cuando todo le sonreía: su juventud, su fornida naturaleza, sus envidiables condiciones de carácter, su jovialidad peculiar, que despertaba en todas partes simpatías."
Con la muerte de Paco Alba se marchó el último de los regeneracionistas, llevándose el espíritu con que los padres del sevillismo engendraron nuestro club.
1890, la Antesala de la Felicidad
Orígenes del Fútbol Sevillano. La Olvidada Memoria Británica
El Prospero Guardián
La historia del Sevilla es limpia y diáfana, libre de toda mácula, llena de esfuerzos y sacrificios
MACANDRITO, el toro de Johnston
Les presentamos a Macandrito.
Macandrito era un toro negro mulato, bien armado y veleto, del hierro del duque de Veragua. En realidad ese no era su verdadero nombre, pero no es bueno andar por esos mundos de Dios en el anonimato, por eso le hemos bautizado así, en honor a la naviera MacAndrews en uno de cuyos barcos, y por intercesión de nuestro primer presidente Edward Johnston, el animal metió su pellejo rumbo a Londres.
Macandrito se fue “en un barco de nombre extranjero” en 1902 y casualmente, en ese año, el maestro Antonio Álvarez Alonso componía el pasodoble Suspiros de España como símbolo de la nostalgia del país perdido.
Macandrito debió nacer en 1897 en “Castillo de Higares”, finca situada en la población toledana de Mocejón.
Su propietario era Cristóbal Colón de la Cerda, duque de Veragua, descendiente directo de aquel que descubrió el Nuevo Mundo.
Cristóbal Colón de la Cerda, XIV duque de Veragua, XIV marqués de La Jamaica, Almirante y Adelantado Mayor de las Indias, nace en Madrid el 8 de junio de 1837.
Hijo de don Pedro Colón de Toledo y Larreátegui, XIII duque de Veragua y de doña M.ª del Pilar de la Cerda y Grand, en 1890 ocupa el cargo de Ministro de Fomento y en 1901 el de Ministro de Marina. Fue además almirante honorario de la armada, maestrante de Sevilla, doctor en Derecho, diputado en varias legislaturas, decano de la Diputación Permanente de la Nobleza Española, Senador del Reino por derecho propio, Consejero de Estado, Presidente del Monte de Piedad, de la Protección de la Infancia, de la Asociación de Ganaderos del Reino, de la Asociación de garrochistas de Madrid, de la Unión de Criadores de Toros de Lídia, etc…
En 1902 el duque de Veragua era ministro de Marina y como heredero de los designios del marino genovés, para que se depositasen los restos de éste, eligió la catedral de Sevilla donde se construyó un formidable mausoleo para tal fin.
El duque se trajo a Colón pero “traspasó” a Macandrito.
Macandrito era de Casta Vazqueña. Su origen se remonta al año 1.755 cuando Gregorio Vázquez formó su ganadería con reproductores de procedencias variadas, y confuso origen. En 1.778 hereda la vacada su hijo Vicente José, el cual cruza ejemplares de las mejores ganaderías existentes en la época, tales como el Marqués de Casa Ulloa, Bécquer, Cabrera y el Conde de Vistahermosa.
Vicente José Vázquez mantuvo su ganadería hasta su muerte ocurrida en 1.830. Tras su desaparición la ganadería fue vendida en varios lotes, uno de los cuales fue a parar al Rey Fernando VII. A su muerte en 1.833 pasa a la Reina regente Mª Cristina. Un año antes el monarca había regalado 50 vacas y 2 sementales a su sobrino Miguel de Portugal, Duque de Braganza.
En 1.835 quedan como únicos propietarios los Duques de Osuna y Veragua.
La sociedad mantenida por los nuevos propietarios llegó hasta 1.849, año en que el Duque de Veragua queda como único dueño manteniéndola en su poder y en el de sus dos sucesivos herederos hasta 1.927.
El hierro de los toros de Veragua era una V con la corona ducal y la divisa encarnada y blanca». Los toros de Veragua eran de gran trapío, elipométricos, no tan grandes ni cornalones como los de Cabrera ni tan recortados y cornicortos como los de Vistahermosa. Su capa o librea muy variada, negros y cárdenos principalmente, berrendos en negro o castaño, bastantes sardos (con distintos matices) y muchísimos jaboneros y flor de melocotón (produciendo una hermosa visión), capuchinos y paticalzados. El perfil entrante y las proporciones braquimorfas. Línea dorso lumbar ensillada. Palomilla alta, grupa redondeada, cola encimera e ijar lleno. La línea ventral ligeramente recogida y los atributos sexuales manifiestos. Extremidades cortas y bien aplomadas. La cabeza empastada, anchos de sienes, melenos y astracanados, con amplias encornaduras, tirando a veletos. El cuello muy musculado, con amplia cerviz, enmorrillados, la papada breve y casi degollados. El pecho amplio, los costillares muy desarrollados y de gran diámetro bicostal.
Macandrito reside desde 1902 en Inglaterra, concretamente en El Museo de Historia Natural (Natural History Museum) de South Kensington, en Londres.
Todo esto lo descubrimos un buen día, en la denodada labor de investigación en busca de nuestros orígenes, cuando nos topamos en la prensa británica con estos dos artículos
Y allí lo hemos encontrado, con 115 años de edad, y poco tieso que está.
Alguno podría reparar en el detalle de que Macandrito no podía ser toro de una gran faena pues tiene las dos orejas puestas. Craso error si tenemos en cuenta que la primera oreja en la Maestranza se corta en 1915 por el sevillista Joselito el Gallo y la segunda, por el no menos sevillista Juan Belmonte un año más tarde.
Y a sus pies, una placa recuerda quién lo llevó hasta allí: Edward Farquharson Johnston, presidente del Sevilla Football Club en 1890.
Y algunos pensarán; ya están estos palanganas con sus delirios de naranjas amargas, barcos, cementerios y falditas escocesas. Y ahora, encima, con los toros.
Pues vale.
Pero ya queda menos para mayo…”que por mayo era por mayo cuando hace la calor”… Lo mismo hasta se cortan las dos orejas.
Y el rabo.
Pd. Gracias, amiga Juliet.
PROXIMAMENTE: CASO ANTÚNEZ. MÁS ALLÁ DEL HONOR
Caso Antúnez. Más Allá del Honor.
El Señor que no da la Cara
La Provincia 28/02/1890 |
- Para comenzar, usted no traduce, usted interpreta de forma errónea e interesada. Recuerde que además de no estar capacitado para traducir un texto tan simple, también pierde usted credibilidad y por lo tanto, audiencia.
- Si se va usted a un diccionario de inglés, verá como entre las diferentes acepciones del verbo “to start” se encuentra fundar. No hace falta que acuda usted a uno de esos mamotretos con hojas papel cebolla, lo puede ver en cualquier diccionario de nivel medio. Y por supuesto, en ningún diccionario aparece que “to start” signifique “empezar informalmente”.
- Al contrario de lo que usted afirma, “to found” no significa “fundar oficialmente”, sino “fundar”, simple y llanamente “fundar”. Le recuerdo que en inglés también existen los adverbios.
- Por último, para terminar de demostrarle que es usted falaz y que no tiene ni idea de inglés, le diremos que el término usado, a la hora de referirse a la fundación de un club, en la lengua de Shakespeare es “to form”. Puede usted comprobarlo dándose una vuelta por la web oficial de los clubes ingleses y repasando su historia. En este caso, al igual que en otros muchos, no hay simetría con respecto al español (lo siento), y no se usa “to found”. Son las cosas del lenguaje, lo que en inglés se denomina “collocations”, es decir, una sucesión de palabras que “suena bien”. Si cambiamos una de esas palabras, generalmente no se pierde el sentido, pero ya no suena tan bien. En español también se dan estos casos (nadie dice “voy a fundar un bar”, sino “abrir o inaugurar” / Se dice “montar a caballo”, pero no “montar a burro”).
Música, música
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19/01/1931 |
Lopera, el Recre y la Lógica
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29/09/32 |
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12/09/1932 |
Las Cúpulas y las Bases
La Verdolaga
1890 Sevilla Football Club: Traducción
Visitas Totales

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