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Este sitio es un Blog Personal, un legado más de Sevillismo. Aun así, está abierto a la participación de todo aquel que lo desee mediante su lectura y/o comentarios.

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El Prospero Guardián

Sabedor de que el papel lo aguanta todo (he visto verdaderas atrocidades escritas en la Historia), pronto fui consciente de que tarde o temprano, el papel adquiere solera, amarillea y solamente aquellos trazos más puros permanecerán indelebles a la espera de que alguien los recupere para escribir la historia tal como fue. Por este motivo, decidí esparcir por infinidad de recónditos lugares una serie de textos sobre la forma en que nació el Clan Sevillista. Tenía que dejar constancia de ello, y así lo hice.

Bueno, perdonen que no lo haya hecho antes pero, debido a mi condición británica, no tengo más remedio que presentarme antes de continuar con mi relato.

Siendo mis padres descendientes de dos de los más importantes clanes de Escocia, pensaron que yo debería lucirlos orgulloso al ser bautizado con el nombre de Edward Farquharson Johnston, usando como mi segundo nombre de bautismo (nosotros lo llamamos “second christian name”) el apellido de mi madre, Margaret Miller Farquharson. Aunque la mayoría de mis amigos me llamaban Ned (me ruboriza reconocerlo, pero mi madre incluso me llamaba cariñosamente “Neddy”), el primer nombre, quizás por haber nacido el día después de San Eduardo, fue Edward, que proviene del inglés antiguo, con el significado de “prospero guardián”.

Efectivamente, yo fui el primer guardián de una estirpe, de un clan orgulloso de su Historia, que sabiendo de su grandeza, no cesó en su búsqueda de la verdad. Les he puesto las cosas muy difíciles, pero dicen que nunca se rinden, y sé que tarde o temprano, recompondrán este bendito rompecabezas. De hecho, ya han empezado a hacerlo.

Como más de cien años después, le escuché a uno de ellos, “los Guardianes somos todos”, y cuándo digo todos, es TODOS.

De una u otra forma, continuará, porque…tengo tantas cosas que contaros.

Amigo:

La historia del Sevilla es limpia y diáfana, libre de toda mácula, llena de esfuerzos y sacrificios